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viernes, 25 de mayo de 2012

Eh, te quiero.

-Eres un pedazo de tonto.
+ Lo se, soy tonto, pero el tonto que te quiere.
- Eres mi tonto.
+ ¿Tuyo?
- Mío, solo mío y de nadie más. 

Esas cosas, son las típicas que me encantan, tú me encantas. Las mejores palabras se dicen de forma inesperada, como una ráfaga de viento en el día más caluroso del verano, te refresca, tal vez dure tan solo unos minutos, pero te ha alegrado el día, te sientes feliz, nuevo. Eres feliz, ya no eres esa persona apagada, con el corazón roto que una persona te arrancó tiempo atrás. Ahora sonríes, sonríes con tal fuerza que sientes que nadie va a poder amargarte el día. Soy de las que piensan que la felicidad no depende de una persona, pero que esa persona te haga feliz, ayuda a tu estado de ánimo.

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